HORA ESTELAR ESTIMADA
Los relojes de sol eran utilizados en la antigüedad para conocer la hora durante una jornada, desde el alba hasta el ocaso, siempre que las nubes y otros agentes meteorológicos no lo impidieran. Pero también durante la noche era, en ocasiones, necesario saber la hora, y cuando no estaba el Sol para ayudarnos en tal menester, había que recurrir... a las estrellas.
El ser humano había observado que durante la noche, en el hemisferio norte terrestre, todas las estrellas parecían girar alrededor de una que se constituía en su centro. Esta era la
Estrella Polar
que forma parte de la constelación de la
Osa Menor
, también conocida en la antigüedad como la
Bocina
. Por ello, y dado que durante cada hora, el movimiento aparente de las estrellas es de unos 15º alrededor de su centro, era muy conocido el método utilizado por pastores, por simple estimación, y más tarde con la invención del
nocturlabio
, con más exactitud, para averiguar la hora nocturna en función del ángulo existente entre la posición del conjunto de estrellas de la
Osa Menor
, en un momento dado, y la que ocupaba en la medianoche anterior.
En ambos casos se tenía en cuenta, como se ha dicho, tanto la
Estrella Polar
como la
Horologial
, hoy
Pherkad
, llamada de aquella manera precisamente porque gracias a su posición con respecto a la polar se determinaba el ángulo.
En todo este "juego", en el que intervenían varios elementos, además de la propia
Bocina
, se trató de simplificar la lectura directa, antes de la llegada del
nocturlabio
, con la ayuda de la imaginación que estableció una figura humana puesta de pie, sobre el horizonte, y con unas imaginarias líneas que lo dividían, tal como se explica a continuación.
¿Cómo localizar la "Bocina"?
Para localizar la estrella polar, en el hemisferio Norte, deberás orientarte hacia el Norte con la ayuda de una brújula.
En esa dirección y a una altura equivalente a la latitud del lugar desde el que observas el firmamento, encontrarás un punto luminoso: que juntos con
otros
situados a su alrededor, forman la constelación de
Osa Menor
en la que se observa que el punto más luminoso es precisamente la
Estrella Polar
que coincide aproximadamente con el eje de rotación terrestre.
La hora por la figura humana
Así se tomaba la hora noctura en la antigüedad: se imaginaban la figura de una persona de grandes dimensiones situada sobre el horizonte sobre la que era trazada una gran
esfera de un reloj
.
Esta gran esfera imaginaria era dividida en ocho partes con
líneas
que se hacían coincidir con otros tantos puntos del cuerpo humano puesto de pie sobre el horizonte, debiendo quedar situada la
estrella polar
con el centro de la figura.
Posiciones de la Horologial
De esta manera se resumían los ocho puntos más importantes en que se podía situar la estrella
Horologial
sobre el firmamento y era suficiente con saber el punto en el que se encontraba en la medianoche anterior para establecer, en función de la nueva posición, el número de horas transcurridas y por tanto la hora de lectura.
En el
ejemplo
se ve que si a medianoche, la
Horologial
estaba en la cabeza y ahora está en el hombro derecho, son las tres de la mañana, pues se encuentra situada en el hombro derecho, a unos 45º.
El movimiento de la Horologial
A la izquierda se muestra un ejemplo de cómo la
Horologial
y el resto de estrellas van marcando la hora nocturna, sentido dextrógiro, en función del paso por las distintas partes de la figura humana por la que discurre su recorrido, o lo que es lo mismo, del ángulo formado por la
Horologial
con el punto en que se encontraba a medianoche.
Pero el método descrito, como se ha dicho más arriba, no era suficiente para las ocasiones en que se hacía necesaria una lectura horaria más precisa, por lo que se inventó el
nocturlabio
.
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.
Referencias:
· Nocturlabio, Jacinto del Buey Pérez, edición del autor.
· Diseño y construcción de relojes de sol y de luna, Rafael Soler Gayá
· Nocturlabios, Carlos Alcalá Caldera, artículo publicado en el nº 16 de la revista digital
Carpe Diem
.
· La ciencia gnomónica en la España del siglo XVI: análisis, desarrollo y evolución de las técnicas horolográficas, de Carlos Esteve Secall